Entre mis dedos……….
 
Cae la noche
Y entre mis dedos
Late un corazòn abierto
Y entre mis dedos,
Corre un río desbordando anhelos,
Y entre mis dedos,
Suena un piano desafinado
Con acordes viejos,
Y entre mis dedos
Corre un torrente de sangre
Desbordando fuego…
Cae la noche
Y entre mis manos
Y entre mis dedos,
Y entre mi cuerpo,
Corre un río
Desbordado
Alocado
Sediento….

Del libro El peso de Sobrevivir

 

  Palmera de la Plaza
 
Palmera de la Plaza
(Plaza Solares-Alta Gracia)

Palmera que engendra pájaros,
Del color de la fría noche,
Revolotean en tus ramas
Al atardecer…
Los creaste para que te lleven
Imágenes del gigante dormido
Sierras hotel,
De las aguas del vecino,
Que sólo en brisa salpica la plaza
Al amanecer…
Tus brazos no alcanzan
Se topan con las paredes del ayer,
Donde se guardan los misterios
Del Virrey Liniers…
Palmera engendra pájaros,
Los creaste para poder ver
Donde tus ramas no alcanzan…
Donde tus ojos no ven…

De 6º Antologìa 2005 de Alta Gracia.

 

   La piedra
 
si fuese eterno,
como serìa,
esa piedra frìa,
piedra, que de noche o
de dìa,
sòlo convence a las sombras,
que puedan posar,
en su frágil herida……

Del libro: “Viaje al Corazòn”

 

   Deseo
 
Aunque el invierno
Recorra mis dìas
El frìo aquiete mi piel,
Solo quiero ser esclavo
De aquèl,
Hombre encadenado que muriò
Sin saber,
Que las cadenas no atan,
Solo marcan nuestra piel…
Del  libro: “El Peso de Sobrevivir”

 

  Làgrima
 
Recorre mi rostro,
Sacude mi alma,
Humedece mis entrañas,
Despierta mi dolor…
Y de nuevo me acompaña,
Aguella gota frìa,
Que brota
Me empaña
Recordando,
A un amor…………
Del libro: “El Peso de sobrevivir”

 

 
 
 

 

   Entre amigos
 
En el letargo, perdido entre sombras de antorchas fugaces, se recuesta un amigo. Tal vez la luz no lo alcance. Su rostro se envuelve entre látigos de viento, y así se pierde su temple en el olvido. Quizás la noche desvelada devuelva su imagen virgen al laberinto de los días. Quizá sin más esfuerzo, se abra un cajón y entre papeles ya muertos, aparezcan sus fotos de chiquilines imperturbables, de mocosos atrevidos.
Uno en España, otro extraviado entre las calles de la ciudad, otro luchando por su familia numerosa, y otro tendido en la arena fresca del tiempo…Allí están, El flaco lona, siempre con su saco de lana verde, cortón en las magas y polvo en sus espaldas. El turco, grandote como un luchador romano, pícaro y dulzón; el albañil, siempre con sus pantalones manchados de pintura blanca, remedando quizás el color de su alma…Allí se juntaban en una foto amarillenta, pero colorida de aventuras.
Siempre partían al algún lugar de las sierras. Con sólo una mochila, una navaja, una botella de vino tinto, un pollo asado por la Eulogía, y por su puesto, con un poco de Ors (amasado por la abuela del turco).
Quién diría que la noche se hizo larga, y que los recuerdos afloran desganados como gatos en los techos, saltan y saltan tratando de quedarse por un instante en velo.
Polvorín de recuerdos. Allí están, trepando entre malezas, pircas y alambrados, buscando el lugar perfecto para solearse y destapar esa botella tan preciada; que se llevaba como el trofeo más importante logrado en los años nuevos. Se ataba de un hilo y se la tiraba a la corriente del río y sentados al sol, se dejaba correr el día para cuando llegara la noche ya estaba fría; se encendía el fuego y se la compartía entre amigos.
Siempre cuando cae la noche, los recuerdo distantes. Humo de ciudades, ruidos de calles y notificaciones de uso legal perturban nuestros sueños, dejándonos solos entre las oscuras madrugadas sin poder beber el sorbo del abrazo final… 


de Relatos de Otro tiempo

 
 

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